Así fue mi día como voluntaria en el Comedor Social Santa María Josefa de Vallecas

La semana pasada estuve de voluntaria en el Comedor Social Santa María Josefa de Vallecas, en Madrid, gracias al voluntariado que organiza mi empresa a lo largo del año. Me apetecía hacerlo desde hace tiempo, pero nunca me había lanzado. Hasta ahora.

Fue una experiencia muy bonita y, aunque fue cansada, sé que repetiré seguro. A veces, se me hace un mundo esto de las intolerancias y alergias alimenticias y más cuando no he tomado nada que no debiera y aun así me encuentro mal. Así que pienso que si a mí me pasa esto con la comida teniendo todas las opciones donde poder elegir, no me quiero ni imaginar todas esas familias que no tienen más opción que ir a un comedor social.

Fui con mi hermana, que ella ya había sido voluntaria en un comedor social de Móstoles cuando pertenecía a Protección Civil, y pasamos allí la mañana del sábado. Había dos turnos, de 9 a 12 y de 12:30 a 15:30 horas. Nosotras elegimos el segundo turno ya que yo trabajo hasta las 12 de noche y ese me venía mucho mejor. Allí me junté con compañeras de profesión, familiares y amigos que quisieron, al igual que nosotras, aportar su granito de arena.

Los compañeros de la mañana se dedicaron a transportar cajas, separar la comida, ayudar a prepararla y fregar tanto el comedor como la cocina. En el segundo turno nos dedicamos a llenar las bolsas de todas esas familias que tienen niños para que se llevaran la comida a casa, ya que los más pequeños no tienen la necesidad de ver todo aquello. Frutas, verduras, agua, galletas y carne congelada son los alimentos que metíamos en las bolsas que nos trajeron familias de hasta nueve miembros.

Después de llenar las bolsas y repartirlas a las personas que hacían cola en el comedor social, colocamos las bandejas para que empezaran a entrar las casi 700 personas a las que dimos de comer, según nos dijo luego la organización. A mí me tocó servir comida, pero había otras tareas como repartir las bandejas, el pan, los cubiertos, los postres y fregar cada bandeja que dejaban los que ya habían comido. Un trabajo en cadena.

De menú había judías blancas, para tener algo caliente; y solomillo de pavo, para que las personas que no pudieran comer otro tipo de carne por su religión, no tuvieran problema. Y de postre, arroz con leche sin gluten y sin lactosa y dulces también aptos, aunque creo que esto fue así  porque al ser una donación de los supermercados, este tipo de productos son los que más sobran.

Estuve dos horas repartiendo comida y la gente que iba allí a comer se sentía muy agradecida, y la mayoría iba con una sonrisa en la cara. Incluso hubo un hombre que trajo chocolate para compartir con los voluntarios para dar las gracias por lo que estábamos haciendo allí. También me llamó la atención no sólo la cantidad de gente que acudía sino, la edad. Hubo un par de chicos que iban solos, sin familia, y creo que no llegaban ni a los 25 años.

Cuando terminamos, recogimos y limpiamos todo. No dejamos nada sin repasar y todo quedó impoluto para el siguiente día de comida. Las monjas eran muy amables aunque nos metían mucha caña para ir deprisa y que nadie se quedara sin comer. Había dos monjitas que creo que eran aún más jovencitas que yo y dos más veteranas que rondaban los 90 años y que tenían una vitalidad que era de envidiar.

Fue un día muy guay donde conocí y ayudé a mucha gente. Todas las voluntarias de mi turno repetían experiencia y sé que, tanto mi hermana como yo, repetiremos cuando haya nueva convocatoria.

Nosotros a veces nos sentimos mal pero en mi caso, nada que no se quite con una buena dieta, cuidando la alimentación y tras una crisis, paciencia, calmantes y unas infusiones. Hay gente que querría que sus problemas con la comida se fueran así, así que si puedo ayudar, aunque sea simplemente ayudando a que todas esas personas sin recursos puedan comer dignamente, lo seguiré haciendo.

Recomiendo esta experiencia al 100%. Es una mañana y nunca perdida, sino invertida en ayudar a los demás.

La Intolerante

2 comentarios en “Así fue mi día como voluntaria en el Comedor Social Santa María Josefa de Vallecas

  1. Me parece estupendo Miriam !!! A mí me pasa igual ; son cosas en las que pienso que me gustaría hacer muy amenudo pero nunca me lanzo !!! Tiene que ser bonito ayudar así a otras personas a la par que emotivo !!!! #cuando volváis me avisáis#
    Un beso

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