Intolerante a la lactosa, sensible al gluten y ahora… ¡embarazada!

Llevo varios meses desaparecida y muchos quizás pensásteis que ya había perdido la motivación por esto. Y tengo que decir una cosa, ¡eso nunca! ¿La razón de mi falta de noticias? Para mí ‘la noticia’: ¡estoy embarazada! Sí, soy intolerante a la lactosa, alérgica al trigo, en proceso de si saber si soy sensible al gluten y ahora también estoy esperando un bebé. Una criatura que pensé que no llegaría tan pronto debido a todos los impedimentos que me pusieron los médicos. Pero aquí estoy, ‘horneando’ a mi bollito y además, de maravilla.

Quiero ‘justificar’ así mi ausencia porque la verdad que los primeros meses no han sido muy buenos. He vivido unos meses con nauseas constantes y bastante tenía con sobrevivir e intentar trabajar sin morir en el intento jeje. Ahora ya estoy en el segundo trimestre y ¡tengo fuerzas para todo! Y tengo que decir que gracias a Dios el primer trimestre se me ha pasado muy rápido a pesar de pensar que no pasaría nunca.

Quería compartir esta noticia con vosotros porque seguramente alguien haya vivido, esté viviendo o viva mi situación y seguro que se se siente identificado o lo mejor de todo, mi experiencia le puede ayudar. La verdad que cuando me enteré de todo lo que no podía comer estando embarazada, sumado a todo lo que no puedo comer por mi problema con el gluten y la lactosa, se me hizo un mundo. ¡Pero ya está superado!

Os voy a contar mi historia desde el principio. En enero decidí quitarme la píldora anticonceptiva porque, para mi desgracia, todavía no existe una pastilla de este tipo sin lactosa y estaba tan mal del estómago que decidí prescindir de ella. Probé otros anticonceptivos pero entre que unos no me los recomendaban por ser tan jovencita y no haber tenido hijos; otros, mi cuerpo no los toleraba; y otros, no podía utilizarlos por mi alergia al látex, opté por otros ‘métodos’.

El caso es que en ese tiempo que no utilicé anticonceptivos, después de 13 años con ellos, la menstruación se me desrreguló totalmente y me diagnosticaron ovarios poliquísticos. Estuve tres meses con la regla cada quince días y con hemorragias y los médicos me dijeron que en personas como yo era totalmente normal. Incluso podría llegar el caso de que me viniera la regla en vez de cada 15 días, cada dos meses o cada seis. Sabía que era verdad porque mi prima también lo padece y no gana para test de embarazo jajaja.

Como tratamiento me recetaron unas pastillas compuestas por mioinositol y ácido fólico con tan mala suerte de que tenían una proteína que proviene de los frutos secos. El primer día que las tomé, genial, pero el segundo, me dio una reacción alérgica en la que se me empezó a cerrar la garganta de camino al trabajo y casi me quedo sin respiración. No fue a más porque desde chiquitita soy muy alérgica y voy siempre con todo lo necesario para actuar en una situación como esta.
El tratamiento era para regularme la regla y el día de mañana no tener problemas para quedarme embarazada, ya que si mi cuerpo no ovulaba con regularidad, lo iba a tener.

Fui de nuevo al médico y revisando todos los tratamientos o me daban alergia o no los toleraba así que me dijo que me mentalizara de que si algún día pensaba buscar un bebé, lo tendría que hacer como hacían nuestras madres y dejar que la naturaleza actuara por sí misma.

Me aconsejó empezar a buscar el bebé porque todavía era joven y porque con mis problemas con el gluten y los ovarios poliquísticos tardaría entre dos y cinco años, según me comentó. Me dijo que una pareja normal puede tardar entre uno y dos años, pero que mi caso era distinto y que si no lograba quedarme embarazada, ya buscaríamos otros métodos.

Con tantos obstáculos, hablé con mi pareja. Llevamos casi 10 años juntos, casados dos, y él se moría de ganas desde hace unos cuantos por ser papá, a pesar de ser jovencitos. Mi caso, en cambio, es distinto. Nunca me han gustado los niños, tengo una carrera que me apasiona, tenía pensado plantearme el tener hijos a los 35-40 años y estaba en plenos cambios en mi trabajo, por lo que creía que no era el mejor momento. Sin embargo, como la doctora me había dicho que tardaría entre dos y cinco años, yo lo veía perfecto. Mi pareja contenta porque lo empezábamos a buscar y yo también porque llegaría en el momento que yo había planeado. Así que fuimos a buscarle y ¡zas! A la primera. Si queréis un consejo… no os fiéis mucho de los médicos jajaja.

Me enteré justo un día antes de irme de vacaciones al sur y con expectativas de irme a Nueva York, si podía, al mes siguiente. Era mi viaje soñado y por el que llevaba ahorrando dos años… Tenía un retraso de más de una semana y, por insistencia de mi marido, me hice un test de embarazo que dio positivo al segundo y medio jeje. Así que fui al médico de urgencias porque estaba un poco perdida y así de paso también me enteraba un poco del tema de las comidas. Me hicieron una eco y ya estaba ¡de cinco semanas! Unas cinco semanas en las que había salido de fiesta con los del trabajo, había ido al Parque de Atracciones, me comí un jamón entero y me hinché a calmantes porque iba de crisis en crisis con mi estómago. Y ahí estaba, embarazada y sin saberlo.

Me dijeron que el único medicamento que me podía tomar era el Paracetamol, que eso a mis jaquecas y dolores varios, le hacen cosquillas. Nada de pescado fresco, ni atún, ni pez espada. Tampoco leche o quesos sin pasteurizar, ensaladas sin lavar bien y frutas sin pelar. La carne muy, muy hecha y cuidado con la comida cruda. Y lo peor de todo… ¡nada de embutidos curados! ¿Hola? Desde que me quitaron el gluten y la lactosa, el jamón, el lomo y los snacks de longaniza, pollo y chorizo del Mercadona ¡habían sido casi mi básico diario!

Pues bien, después de todo esto, vete un mes de vacaciones a Andalucía donde el pescado fresco comprado en la lonja y el jamón serrano son el reclamo culinario allí. Si a eso se le suman mis nauseas desde que me levantaba hasta que me acostaba… se puede decir que no han sido mis mejores vacaciones, aunque comer mal, no se puede decir que haya comido. Ya os contaré qué tal por Andalucía porque, después de mi experiencia, creo que es el paraíso de los ‘intolerantes’ jeje. Una maravilla. ¡Ah! También compartiré marcas y alimentos sobre los que tenía dudas y que si estáis en mi situación, podéis comer sin problemas.

Así que, esa es mi historia y la razón por la que tenía esto algo abandonado. Debe ser que como ya he cogido el truco a hornear sin gluten, la vida me ha puesto un reto mucho mayor: hornear a mi bollito 🙂 Una princesa que nacerá en marzo y que sólo espero que salga sanita y que sea tan feliz como los papis que están a la espera de verle la carita.

La Intolerante

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