La importancia de llevar una dieta sana, variada y equilibrada

Hoy quiero contar una experiencia personal para ayudar y concienciar de lo importante que es llevar una dieta sana, equilibrada y variada.

El lunes según llegué a trabajar me dio el típico dolor que me da cuando he tomado sin querer algo que no debo. Fue un dolor tan intenso que empecé a marearme, perdí el conocimiento y caí al suelo. Fui al hospital y, después de horas de pruebas, me dijeron que mi cuerpo había reaccionado así porque el dolor era muy fuerte y no lo soportó.

Desde que me diagnosticaron las intolerancias, llevo una dieta estricta y no como nada que no deba, a no ser que lleve algo de lactosa y me tome lactasa para tolerarlo. No suelo abusar. En un año me he tomado una cajita y todavía tengo pastillas. ¿Por qué digo esto? Porque aunque no tomo nada que no deba, le he estado dando vueltas y o el charcutero me la ha vuelto a liar (que confío en que no) o el problema ha sido que estas navidades he comido demasiado y aunque todo era apto, mi cuerpo ha dicho ‘basta’. Otra opción es que tenga otra intolerancia, así que por descartar, seguiré haciéndome pruebas.

Cada cuerpo es un mundo y más cuando hablamos de intolerancias. Mi caso es el siguiente. He estado seis meses sin crisis alguna. Molestias puntuales pero nada más. ¿Cómo lo conseguí? Me apuntaba todos los días en un calendario lo que comía y en esa semana no repetía ningún alimento para no saturarme. Además, en vez de comer hasta reventar (que ha sido lo que he hecho este último mes) procuraba quedarme ‘bien’ sin más. Comía verduras, purés, legumbres un par de veces por semana, pescado, cerdo, pollo y carne roja, pero esta última como mucho dos veces por semana y siempre a la plancha. Nada de fritos y comía fruta a media mañana y para merendar. Vamos, lo que se dice una dieta variada y saludable. Así conseguí ‘limpiarme’ y estar sin dolor.

¿Qué hice en navidades? Acabar con las existencias de polvorones sin gluten y sin lactosa de Mercadona. Desayunar todos los días magdalenas en vez de cada día una cosa como me dijo la nutricionista y procurar que fuera una tostada con pavo y membrillo, o con tomate triturado o simplemente con aceite de oliva. Me he hinchado a marisco y los postres que he hecho aptos para mí, volaban en cada comida o cena importante. Sí, todo apto pero todo en exceso es malo y tiene sus consecuencias. Con esto no quiero decir que a todo el mundo le pase como a mí. Ya he dicho que cada cuerpo es un mundo y a cada persona una misma intolerancia le afecta de una manera.

Con esto quiero decir que antes de echarle la culpa al charcutero, he hecho autocrítica y en vez de mentalizarme de cuidarme y comer ‘bien’, simplemente he comido como comía antes pero siendo productos aptos. Hablo de patatas fritas, bollos, tartas, chucherías, chocolate… cosas que me encantan pero que debería haber controlado porque mi estómago ya no es el que era. Caprichos me seguiré dando, por supuesto, pero siempre con moderación.

Así que os animo a cuidaros y a concienciaros porque estas crisis, que a mí cuando me dan, las molestias me duran semanas, no merecen la pena sabiendo cómo evitarlas. Otra cosa es cuando pasa y no sabes por qué, por eso haced un calendario e ir apuntando y descartando lo que puede ser y lo que no. A mí me ayudó mucho. Mi madre lo hacía cuando yo era pequeña y se volvía loca con mis alergias y yo lo retomé cuando veía que en mi alimentación algo iba mal.

Tengo que dar gracias porque dentro de las limitaciones alimenticias que tengo, hay mucha variedad y de mejor o peor sabor y volviéndome un poco loca con el etiquetado o no, siempre tengo dónde elegir. Gracias a Dios tengo para comer y creo que dentro de lo malo, sólo tengo intolerancia a la lactosa y al trigo, además de alguna que otra alergia alimenticia, pero tengo un gran abanico de posibilidades y eso me hace sentirme afortunada porque creo que la comida es uno de los mayores placeres de esta vida.

Así que comed bien porque así vuestro cuerpo estará bien y vuestro estómago también y cómo dicen que es el segundo cerebro… ¡adivinad cómo estaréis! ¡Mucho ánimo!

La Intolerante

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