La reivindicativa y divertida carta a los Reyes Magos de una intolerante a la lactosa y al gluten

Queridos Reyes Magos:

Este año he sido muy buena pero no he estado tan ‘buena’ como me hubiera gustado. Me explico. Hace casi un año, me diagnosticaron intolerancia a la lactosa y al trigo. Bueno, esto último no saben si es sensibilidad al gluten, alergia al trigo o si soy celíaca, así que sigo haciéndome pruebas porque no consigo estar bien del todo.

El caso es que este año no les voy a pedir ni el vestido de tendencia, ni esas botas que se agotaron en una semana, ni la cazadora amarilla que luce la vecina rubia de Zara que no conseguí hacerme con ella hace unas temporadas. Este año lo que quiero es más difícil de conseguir pero como son magos creo que algo podrán hacer. Tomad nota porque esto no sólo es importante para mí, creo que pueden hacer felices a un montón de personas.

Quiero poder ir al McDonald’s y pedirme un menú Big Mac sin gluten y sin lactosa como quien lo pide sin pepinillo y con doble de queso.

Quiero poder ir al Dunkin Donuts y pegarme un atracón de la caja de 12 como si fuera Homer Simpson. Los hay sin gluten pero los quiero sin gluten y sin lactosa y con el sabor de los originales, nada de copias.

Quiero poder ir a tomar un café y que al pedirlo con leche sin lactosa, no me digan que no tienen y que, si lo prefiero, tienen desnatada.

Quiero poder ir a una panadería y al igual que puedo pedir una barra de leña, una baguette o una pistola, pedir una sin gluten y sin lactosa. Debidamente protegida contra la contaminación cruzada, claro, pero que sea una opción. Hay algunas que venden este pan pero es congelado. Tengo que ir a mi casa y meterlo al horno, por lo que el placer de comerme el pico del pan de camino desaparece y encima cuando saco la barra del horno parece que es la que me trajeron junto a la cocinita de juguete cuando tenía cinco años.

Quiero ir a un restaurante y poder pedir la carta sin gluten y sin lactosa como quien pide la carta de postres y sin tener miedo a salir corriendo al váter.

¿Saben cómo me siento cada vez que pido algo sin gluten y sin lactosa en algún sitio? Para que me entiendan, me siento como ustedes en la cabalgata de Carmena del año 2016, como si estuviera en el sitio equivocado, en el momento equivocado. Majestades, ustedes cambiaron de traje al año siguiente y quedó como una anécdota, pero lo mío no tiene solución, y esta anécdota se repite todos los días del año durante todos los días de mi vida.

Quiero que se normalice todo para los pequeños ‘intolerantes’. Que si un niño celiaco, intolerante o alérgico tiene que ir a un cumpleaños, no tenga por qué llevarse su merienda y sus chuches de casa. Haced que la sociedad se mentalice y que los padres de otros niños y profesores hagan de esto algo normal. Yo he sido niña alérgica y no se imaginan lo mal que se pasa al ser ‘distinta’ y que sólo tu madre te tenga en cuenta.

Y hablando de niños… quería que en la cabalgata tiraran caramelos aptos para todos. Creo que no les costará mucho más y los peques disfrutarán cogiendo los dulces al vuelo o del suelo como el resto de sus amigos del cole.

También quiero que todos los productos tengan un etiquetado fácil de interpretar. Cada vez que voy al súper tengo que hacer un máster para saber qué producto lleva qué y si es apto o no. Sólo es poner un dibujito que a primera vista nos deje claro que lo podemos comer, sin necesidad de que mi madre se tenga que poner las gafas de cerca.

También quiero que los médicos digestivos que se dedican a ‘despachar’ pacientes y a decir que busquemos información en Internet  se tomen en serio su trabajo y que las listas de espera no sean de un año. Alimentarme del aire durante una temporada está bien para mantener mi figura pero no creo que sea bueno para mi salud hacerlo 365 días.

Quiero más medicamentos y anticonceptivos aptos. Cada vez que me pongo mala, tiemblo. No de la fiebre, sino de la incertidumbre de ‘a ver qué me tomo yo ahora’. Lo de los anticonceptivos, importante. Entre el gluten, la lactosa y mi alergia al látex… o formo un equipo de fútbol o me doy al ganchillo, y de momento estas dos opciones las he descartado.

Quiero que el dolor de tripa que se me pone cuando he comido sin querer algo que no debía desaparezca con una simple manzanilla, o en su defecto, con un ‘cura, sana, cura, sana, si no se cura hoy, se curará mañana’. Dos días puedo soportarlo, un par de semanas, no.

¡Ah! Que no se me olvide. Quiero un palé de lactasa. Este último año se ha convertido en mi mejor amiga y aunque no abuso de ella, el palé es para poder dejar una cajita en el trabajo, otra en mi bolso, otra en casa, otra en la de mi madre… así no tendré que estar pendiente todo el rato de si se me ha olvidado o no y acabar comiendo una simple ensalada.

Y una última cosa. Aparte de mis intolerancias, saben que soy muy alérgica y que una de las cosas que más me da es el pelo de animal. ¿Les importaría dejar a sus camellos en el descansillo? Prometo dejar la luz encendida, barreños llenos de agua y dátiles para que no se les haga dura la espera.

Mil gracias por todo. Sé que todo va a ser imposible que lo consigan pero Roma no se construyó en un día. Así que confío que con el tiempo, no sólo esta, sino todas las intolerancias alimenticias y alergias sean vistas como algo ‘normal’ y no tengamos que sentirnos como bichos raros.

Os he dejado debajo del árbol una bandeja con unas galletas navideñas de mantequilla, unos bombones rellenos de crema de cacao y avellanas y turrón de chocolate con leche condensada y avellanas, todo sin gluten y sin lactosa. Igual este año alguno de ustedes se ha vuelto ‘intolerante’ así que os lo he puesto fácil. Ponedmelo a mí y que caiga alguno de estos ‘regalos’. Yo prometo seguir siendo buena.

Gracias, majestades.

Fdo: Una ‘intolerante’ que se come el mundo sin gluten y sin lactosa (o al menos eso intenta)

14 comentarios en “La reivindicativa y divertida carta a los Reyes Magos de una intolerante a la lactosa y al gluten

  1. Me ha encantado! Me siento tan identificada… yo no puedo tomar lácteos y la cara de póker al pedir bebida vegetal no te quiero contar… hay mucho que cambiar.

    1. Muchas gracias! 😊 Todavía queda mucho por hacer pero se conseguirá. La prueba está entre nuestros familiares y amigos lo rápido que se han adaptado. Solo hay que ir poco más allá. Un beso enorme

  2. Me siento muy identificada con la carta. También me descubrieron una intolerancia severa a la lactosa recién entrada en ña treintena, soy sensible al gluten y alérgica al pelo de los animales. Todo ello ha mejorado mucho desde que, por recomendación médica, hago la dieta sin histamina ya que tengo déficit DAO. No es fácil pero la calidad de vida acaba mejorando. Yo también confío en que la sociedad lo naturalice y podamos salir a comer fuera sin sentirnos marcianos. Muchos ánimos!

    1. Muchas gracias por la información pero mi intolerancia a la lactosa es muy alta y mi problema con el trigo es menor. Aunque eso sí, la lactosa por suerte casi no es problema con las pastillas de lactasa. Un fuerte abrazo

  3. Cuanta razón tienes, pero yo casi te considero una afortunada, pero mi intolerancia es a la fructosa / lactosa / sorbitol y no hay productos en los que se identifique la fructosa, mis compras de comida si que parecen tardes en la biblioteca, yo también he oído eso en un restaurante eso de ‘te hacemos una ensalada’, o cuando me operaron, en el hospital optaron por darme menú de diabetica porque lo de la fructosa no les sonaba. No puedo tomar gluten porque lleva fructanos y los alimentos para celiacos llevan azucares que no puedo tomar.

    Se que los celiacos os habéis movido para ir consiguiendo lo poco que tenéis. Por eso me encanta tu carta, pero creo que debemos luchar juntos para que cuenten con todos.

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