Vacaciones en Andalucía 2018: dónde comer sin gluten y sin lactosa por Marbella, Cádiz, Huelva y Sevilla

Aunque ya han pasado seis meses, no podía dejar de pasar la oportunidad de contaros todos los restaurantes sin gluten y sin lactosa de los que disfruté en Andalucía. ¿Los lugares que visité? Marbella, Cádiz, Huelva y Sevilla. Aquí tenéis mi recorrido con detalle para que lo podáis disfrutar también vosotros si vais al sur.

El primer destino fue Marbella. Vi que el Barceló Marbella era de los pocos en esta zona con todo incluido y llamé para preguntar si tenían menú sin gluten y sin lactosa en el buffet. Me dijeron que en cuanto llegara al restaurante avisara al jefe de cocina y nada más hacer el check in la chica de recepción me lo volvió a recordar.

Llegué al restaurante y el jefe de cocina me contó todo lo que podía comer sin gluten, sin lactosa y sin contaminación cruzada. Además, cada plato tenía un cartel con los alérgenos así que todo ha sido muy fácil. Incluso si quería por ejemplo unas patatas fritas, que, aunque eran naturales estaban contaminadas porque estaban fritas en freidora, me dijo que me hacía una fuente en una sartén con aceite limpio.

Otra cosa buena es que tienen plancha para la carne, el pescado y verduras, una plancha de cada, así que, aunque había opciones, la plancha ha sido siempre mi opción favorita, por si acaso algo se les escapaba.

De postre, aparte de los pasteles y yogures que no podía comer, había gran cantidad de frutas y ¡riquísimas!

Eso para comidas y cenas, pero para desayunos este hotel ¡es una maravilla! Tostadas, croasanes, galletas, magdalenas… todo sin gluten y sin lactosa al igual que la leche que cuando vi cómo estaba etiquetada casi lloro.

Lo único que hay que hablar con el jefe de cocina para explicarle qué quieres, y ellos en cocina te lo preparan. Además, me sacaron hasta el envase para que comprobara por mí misma que todo era apto. Así que no sólo ha sido una estancia genial por el hotel, también por la comida que era mi principal preocupación. La dirección es Urbanización Guadalmina Alta, Camino de la Granadilla, s/n, 29670.

La próxima parada fue La Línea de la Concepción. Leí en internet que la cadena de hoteles Ohtels (Av. Príncipe de Asturias, s/n, 11300) tenía carta sin gluten así que decidimos coger una habitación con desayuno.

Llegamos, y después de dar varias vueltas, la única opción que encontré fue el Burger King y el Mc Donald, así que pregunté en recepción si a pesar de no haber cogido pensión completa podía comer y cenar allí. La respuesta fue sí y el precio por persona 14 euros, bebida aparte. Mi pareja tenía buffet y yo una carta enorme de comida sin gluten y también sin lactosa: lasaña, canelones, pasta, carne, pescado, nuggets, croquetas… y mogollón de postres como el coulant o brownie.

Decidí comer lasaña, nuggets y coulant. Tardaron poquísimo en hacerme los platos y me sacaron todos los envases para que leyera que efectivamente todo era sin gluten y sin lactosa. A pesar de tener mogollón de opciones, ellos me ofrecieron muchas más. Flipé, no puedo estar más contenta con la elección.

Además, es una cadena de hoteles repartida por toda España. Por la noche me hicieron una pizza al gusto que pedí vegetal y de postre fruta. Los cocineros y camareros superatentos así que también lo recomiendo 100%.

No hace falta coger una habitación, si pasáis por aquí y no sabéis donde comer esta es muy buena opción, aunque muy, muy cerquita hay también un Burger King. El jefe de cocina se llama Use y tengo que darle un 10. Al día siguiente de desayuno tuve tostadas y magdalenas, aunque había más opciones. Y lo que más me gustó fue ¡la tostadora exclusiva para nosotros!

La siguiente parada fue El Puerto de Santa María. Dormimos en el Hotel Monasterio de San Miguel (Calle Virgen de Los Milagros, 27, 11500). Sólo tienen desayuno, pero tienen opción sin gluten y sin lactosa y si no te hospedas allí, puedes desayunar igualmente, aunque es caro, 10 euros por persona. A nosotros nos venía incluido. ¿Mi desayuno? ¡Espectacular! Palmera de chocolate, magdalenas y baguette de pan. Todo apto y los camareros muy atentos.

¿Para comer o cenar? La Venencia (Av. Micaela Aramburu de Mora, 1B, 11500) es perfecto. Es un restaurante que tienen hasta pescaito frito sin gluten.

En la carta sólo vienen los alérgenos, pero si hablas con el camarero, te da la opción. Yo comí ensalada y chuletas con patatas, que hasta me las frieron aparte y pan sin gluten.

Otra opción muy guay es el Romerijo (Calle José Antonio Romero Zarazaga, 1, 11500 El Puerto de Sta María, Cádiz), una marisquería también en El Puerto de Santa María muy conocida. El pescado a la plancha es apto y el marisco también. En este sitio es todo precongelado por el anisakis. Yo cené unos chipirones a la plancha y me dieron panecillos Panceliac sin gluten.

Aunque la opción perfecta es Los Maeras (Calle Luna, 2, 11500 ) que me recomendó Celiglutones. Pedí un salmorejo, unas setas al fino, unas tortillitas de camarones, unas albóndigas y por supuesto pan.

Todo riquísimo y fue la bodega que encontramos con más opciones para celíacos. El sitio es muy chiquitito pero acogedor y estaba todo, como ya he dicho, muy bueno. Fue en el único lugar en el que pude comer las típicas totillitas de camarones.

Y, por último, fuimos a cenar al restaurante Toro Tapas (Calle los Moros, 7, 11500). Es un restaurante de las bodegas Osborne, que también me recomendaron, y fue estupendo. Aunque por ponerle una pega, el precio.

Este local era más caro que el resto, pero la comida estuvo también muy bien y la presentación estaba muy cuidada. Yo cené una ensaladilla de gambas y carne a la piedra con pan sin gluten y piquitos Abuelo Bread, una marca que probé por primera vez allí y que me encantaron. Ahora los he encontrado en Carrefour y me vuelven loca.

De Cádiz, nos fuimos a Sevilla donde sólo pasamos una noche por el tema de la temperatura, aunque si llegamos a saber que iba a hacer sólo 34 grados, hubiéramos estado más días porque nos quedamos con ganas de conocer la ciudad más a fondo. Fuimos a conocer la Plaza de España que tengo que decir que es impresionante y allí cogimos una calesa para dar una vuelta por la ciudad. Cuando acabamos, a la hora de comer, pasamos por el restaurante Gazuza (Calle Bartolomé de Medina, 21, 41004), a unos 10-15 minutos andando.

Un lugar que se convirtió en uno de mis favoritos: con muchísimas opciones sin gluten, y muy bien de precio. Yo me pedí un salmorejo, una tapa de lágrimas de pollo y una de mini hamburguesas de buey con salsa de miel y mostaza.

Todas opciones sin gluten y sin lactosa. También con pan y una gran variedad de cervezas sin gluten. Por la noche volvimos a optar por el Burger King que teníamos al lado del hotel jeje.

Y finalmente… llegamos a Huelva, nuestro último destino. Nos hospedamos en El Rompido y nuestra opción prácticamente única fue la marisquería El Río del Piedras (Plaza de las Sirenas, 15, 21459).

Fuimos el primer día a comer y entre que estaba ubicado a la orilla, las vistas eran espectaculares, el personal era muy atento y la comida estaba de 10, fue nuestra opción a diario durante los cuatro días que estuvimos. La carta era muy variada.

Yo probé el arroz caldoso, a las croquetas de bacalao sin gluten y sin lactosa, pasando por el pulpo o el tomate rajado. Además, el pan era casero y tenían picos de pan Panceliac. Perfecto, de verdad.

También cenamos un día en el italiano del hotel Precise Hoteles El Rompido (Carretera de Cartaya a El Rompido, km 7, 21459) que había pasta y pizza sin gluten, pero no estaban muy acostumbrados a cocinar sin gluten y aunque la pizza estaba perfectamente protegida contra la contaminación cruzada, me la dieron totalmente quemada por abajo y eso que a simple vista tenía una pintaza…

En el hotel, la única opción que me dieron fue pan sin gluten con tomate triturado y leche sin lactosa, así que después de tanto pan, algún que otro día me bajé de la habitación magdalenas sin gluten y sin lactosa del Mercadona.

El balance es bastante bueno. Encontré muchas opciones sin gluten y lo que más me llamó la atención fue que muchos locales estaban preparados para el pescaíto frito adaptado a nosotros. Andalucía me encantó y su comida también, aunque no pude disfrutar del marisco o el pescado fresco por el embarazo, pero volveré.

La Intolerante

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