Estas son las diferencias entre la malabsorción a la lactosa, la intolerancia a la lactosa y la alergia a las proteínas de la leche

Los conceptos de malabsorción de lactosa, intolerancia a la lactosa y alergia a las proteínas de la leche de vaca no están claros para una gran parte de la población. Por ello, en La Intolerante hemos entrevistado al doctor Antonio M. Moreno García, portavoz de la Fundación Española del Aparato Digestivo y Especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario Puerta del Mar (Cádiz), que nos cuenta de manera muy sencilla en qué consiste cada uno, sus síntomas, cómo diagnosticarlos y su tratamiento.

CONCEPTOS

Malabsorción de Lactosa es la situación en la que el intestino no es capaz de digerir y absorber dicho azúcar, normalmente por un déficit de lactasa o por ausencia total de la misma, pero que no ocasiona síntomas. Si aparecen síntomas asociados a esa malabsorción, es lo que conocemos como Intolerancia a la Lactosa. Por tanto, tener una Malabsorción de Lactosa no implica tener una Intolerancia a la misma, pues hay personas que no procesan bien la lactosa y permanecen asintomáticos.

-La Alergia a las Proteínas de la Leche es aquella situación donde el sistema inmune de la persona cuando entra en contacto con esas proteínas las reconoce como extrañas. Esto hace que se produzcan una gran cantidad de anticuerpos tipo inmunoglobulina E y se liberen sustancias como la histamina provocando la aparición de los síntomas.

Es una situación propia de la infancia en la mayoría de los casos, siendo excepcional en adultos. Puede ocurrir desde el nacimiento, por paso de las proteínas de la leche que toma la madre hacia la leche materna y de ahí al lactante, o cuando se pasa de la lactancia materna a fórmulas artificiales o al consumo de leche de vaca. Esta entidad suele desaparecer a lo largo de los primeros años de vida, así casi el 85% a los tres años ya no la presentan.

En las dos primeras situaciones (Malabsorción e Intolerancia a la Lactosa) no son una alergia, pues no interviene el sistema inmune, se deben a que una enzima no realiza su función. En el tercer caso sí interviene el sistema inmune. Hay que conocer que estas situaciones no son predisponentes de futuras enfermedades, como los tumores, del aparato digestivo.

SÍNTOMAS

Los síntomas los podemos describir en la Intolerancia a la Lactosa y en la Alergia a las Proteínas, ya que la Malabsorción de Lactosa por definición es una situación asintomática como se comentó anteriormente.

-En la Intolerancia a la Lactosa los síntomas típicos son los referidos al área abdominal-digestiva y al tránsito intestinal. Pueden aparecer por separado o varios a la vez. Suelen aparecer entre 45-60 minutos tras la ingesta de lactosa, alcanzando un pico de intensidad a las 6-8 horas pudiendo continuar hasta 12-24 horas después de la toma de la lactosa. Así podemos encontrar: distensión abdominal, dolor, gases (meteorismo), náuseas, vómitos, diarrea, deposiciones explosivas, ruidos intestinales aumentados y/o enrojecimiento de la zona perianal tras la defecación.

-En la Alergia a las Proteínas de la Leche los síntomas pueden manifestarse en todo el cuerpo. Las manifestaciones más frecuentes son las que afectan a la piel con aparición de picor, erupciones, urticaria, edema de labios y parpados, enrojecimiento alrededor de la boca. Entre los síntomas digestivos tenemos picor en la zona de la boca, lengua y garganta, dolor abdominal, diarrea, sangre en las heces, rechazo del niño a la toma del alimento. También existen manifestaciones respiratorias como asma y rinoconjuntivitis. En casos extremadamente graves e infrecuentes, se puede llegar a producir un shock anafiláctico.

DIAGNÓSTICO

En ambos casos es esencial realizar una correcta historia clínica por parte del médico. A partir de ahí el profesional solicitará los estudios oportunos.

Para la Intolerancia a la Lactosa existen diversas alternativas:

-El test de sobrecarga oral de lactosa: consiste en administrar en una persona previamente en ayunas, una dosis conocida de lactosa, unos 50gr, tomada en forma de líquido por boca. Se toma una muestra de sangre antes de la toma de la solución para determinar glucosa y posteriormente se van realizando nuevas tomas para valorar los niveles de glucosa de forma periódica. Esta técnica se basa en que la lactosa para poder absorberla hay que dividirla en sus componentes más sencillos que son los que pasan al torrente sanguíneo. La lactosa está compuesta por la unión de una molécula de glucosa y otra de galactosa. Así sin no hay lactasa suficiente en el tubo digestivo no se incrementarán adecuadamente los niveles de glucosa en la sangre respecto a los iniciales antes de la sobrecarga, pudiendo detectarse la intolerancia.

-El test de aliento: consiste en tomar una muestra de aire antes de tomar una solución de lactosa por vía oral, para determinar los niveles de hidrógeno. Posteriormente se administra una solución conocida de lactosa y realizar mediciones periódicas en el aire espirado de los niveles de hidrógeno. Se basa en que, si existe un déficit de lactasa, llegará mucha cantidad de esta al colon y las bacterias producen una fermentación que libera mucho hidrógeno que se determina en aire espirado. Así si aumenta mucho el hidrógeno existe una intolerancia a la lactosa. Este es el método más usado y es superior en rendimiento diagnóstico al anterior.

– Otro test de reciente aparición es el de la Gaxilosa: consiste en administrar este disacárido sintético formado por galactosa y xilosa por vía oral. Si existen niveles adecuados de lactasa, esta enzima romperá esta molécula en sus partes y pasaran a sangre. Posteriormente la xilosa se eliminará por la orina y podremos medirla en la misma. Si la lactasa no funciona correctamente los niveles de xilosa en orina serán bajos y por tanto indicativos de intolerancia a la lactosa.

Si una persona tiene la sospecha de tener Intolerancia a la lactosa, la eliminación de los lácteos de la dieta sin confirmar este diagnóstico no es recomendable, pues los síntomas son inespecíficos y pueden ser manifestaciones de otras patologías. Hasta en un tercio de los pacientes con síntomas que podrían ser atribuibles a esta intolerancia, no se confirma la misma tras la realización de las exploraciones oportunas. Por tanto, ante la presencia de síntomas digestivos se debe consultar con el Médico Especialista.

En el caso de la Alergia a las Proteínas de la Leche se realizan pruebas de intradermorreacción (Prick test) donde se inocula en la piel una minúscula cantidad de proteínas de leche y se observa si ocurre aparición de eritema, edema, prurito, etc. También se puede medir en sangre los niveles del anticuerpo Inmunoglobulina E contra dichas proteínas. En algunos casos es preciso realizar un test de provocación, que consiste en administrar estas proteínas y ver si se produce la reacción alérgica; esto es siempre realizado en un centro hospitalario con monitorización y control continuo por parte del personal sanitario correctamente entrenado, dado el riesgo de anafilaxia (shock) del test.

TRATAMIENTO

-En el caso de la Alergia a las Proteínas de la Leche hay que eliminar de forma total y estricta la leche de vaca de la dieta. En lactantes con lactancia materna, la madre evitará el contacto con alimentos que contengan proteínas de este tipo para que no pasen a su leche. En lactantes con lactancia artificial y niños más mayores se utilizan leches especiales extensamente hidrolizadas (proteínas muy fragmentadas que tienen menor potencial de alergia). En niños más mayores se pueden usar preparados de soja. Con el paso de los meses, con el control de los pediatras se van reintroduciendo en la dieta pequeñas cantidades de proteínas de leche de vaca para ver cómo se toleran.

-En la Intolerancia a la Lactosa eliminaremos la lactosa de la dieta según el grado de intolerancia a la misma que se padezca. Cada persona irá probando que cantidad de lactosa es capaz de ingerir sin que le ocasionen síntomas. Así habrá casos en los que una mínima cantidad cause problemas y en otros se podrán tomar cantidades mayores de alimentos con lactosa. Como la lactosa se encuentra en los lácteos y derivados, siendo estos una fuente muy importante de calcio, se debe intentar compensar el aporte del mismo cuando se reduzca la toma de dichos lácteos, con la toma de otros alimentos como sardinas, boquerones, salmón, judías, etc.

Actualmente existen en el mercado suplementos de la enzima que digiere la lactosa (lactasa), que tomados inmediatamente antes del consumo de lácteos ayudan a su digestión. La utilidad de estos sustitutos enzimáticos es su uso puntual, cuando no conozcamos si un alimento contiene o no lactosa.

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