Una realidad silenciada: cuando comer sin gluten y sin lactosa por necesidad nos cuesta hasta un 70% más que al resto

La necesidad de hacer la compra sin gluten y sin lactosa lo nota el bolsillo y mucho. Y es que las personas celíacas, sensibles al gluten e intolerantes a la lactosa gastan entre un 40% y un 70% más al año cuando tienen que ir al súper. Una cifra desorbitada que la sociedad que no tiene este problema desconoce.

Hasta 910 euros más. Esa es la cifra que al año diferencia la cesta de la compra de una persona que no puede comer gluten a la de una persona que puede ingerirlo sin problema. Una dieta estricta sin la proteína presente en algunos cereales que para hacerla frente se necesita prácticamente un sueldo extra.

A pesar de que para muchos el ‘gluten free’ es una moda, para los celíacos y sensibles al gluten es una necesidad para que su salud no sufra. Y es que para ellos, el único tratamiento para su enfermedad es un dieta estricta sin gluten.

La enfermedad celíaca y su ‘coste’

La celiaquía es una enfermedad multisistémica con base autoinmune provocada por el gluten y prolaminas relacionadas que afecta a individuos genéticamente susceptibles, según la Federación de Asociaciones de Celíacos de España FACE. Una patología que padece el 1% de la población aunque se estima que un 75% está sin diagnosticar. Un pequeño porcentaje de personas diagnosticadas que ven cómo su economía de ve afectada por los precios del mercado.

Para ver cómo afecta a los gastos de una familia hemos hablado con Ángela. Tiene 28 años, es de Huelva y el año pasado le diagnosticaron celiaquía y sí, también intolerancia a la lactosa. “Lo he notado mucho. Nunca imaginé que estos productos costaban tan, tan caros. Ahora cuando voy al Mercadona, mi compra no baja de 70 euros en productos específicos solo sin gluten y sin lactosa”, asegura.

El ir para ella al supermercado ha supuesto un aumento en el gasto bastante grande en cuanto a hacer la compra se refiere. Ella, como cualquier otra persona con celiaquía o sensibilidad al gluten e intolerancia a la lactosa, necesita prácticamente una paga extra más al año si tiene la suerte de que su sueldo base sea de más de 1.000 euros netos mensuales para hacer frente a la gran diferencia de precios.

Y es que según un estudio publicado por la asociación de celíacos FACE, una familia con una persona celíaca entre sus miembros puede ver incrementado el gasto en la cesta de la compra en casi 18,97€ a la semana. Lo que se traduce en unos 75,89 € al mes, y de 910,73€ al año. Una cifra basada en una dieta de 2000 a 2200 calorías y que dista mucho de la cesta de la compra de una familia que no cuente con ninguna persona celíaca entre sus miembros.

Una situación que se complica si además eres intolerante a la lactosa. Y es que según ADILAC, el 50% de los celíacos y sensibles al gluten son también intolerantes a la lactosa(intolerancia secundaria) en su etapa inicial.Una intolerancia que hace crecer aún más los gastos de la casa.

Una patología relacionada: la intolerancia a la lactosa

Para entender la intolerancia a la lactosa, hay que explicar la malabsorción a la lactosa, una patología que padece en torno al 80% de la población mundial.

La malabsorción es la falta de capacidad para absorber y digerir el azúcar de la leche por un déficit de lactasa o por ausencia total de la misma. Según, Oriol Sans, presidente de ADILAC, la IL “es ese conjunto de síntomas que te provoca dicha malabsorción y que se manifiestan de forma diferente en cada persona”.

Sans explica que en torno a un 20 – 40% de la población podría ser intolerante a la lactosa, una cifra estimada debido a la falta de datos al respecto.

Pues bien, ese porcentaje nota un gasto anual en su economía que supera en un 30% o 40% a una compra habitual sin ningún miembro de la familia intolerante a la lactosa.

Precios desorbitados para una dieta obligada: así es un menú diario ‘sin’

Vamos a poner un ejemplo que refleje esta realidad. Comparemos el menú de un día de una persona con celiaquía o sensibilidad al gluten e intolerancia a la lactosa con el de una que no padece ninguna de las tres cosas. Ángela desayuna leche con magdalenas. Antes compraba leche a 0,59 euros el litro y ahora por la intolerancia a la lactosa, un brick de la misma marca cuesta 0,76 euros. Lo mismo pasa con las magdalenas. Un paquete de unas 20 magdalenas normales está a un euro mientras que uno de 6 magdalenas sin gluten y sin lactosa cuesta 2,10 euros.

A la hora de comer va con algo simple. Unos espaguetis boloñesa con queso. La diferencia del precio de pasta también es abismal. Mientras un paquete normal se encuentra en el mercado a 0,97 euros, la misma marca está a 1,78 euros. La carne picada por suerte es un producto natural y aunque hay que tener cuidado con la contaminación cruzada, no existe diferencia. Vamos al queso. El queso para pasta se compra a 1,29 euros, mientras que por llevar la etiqueta de ‘sin lactosa’ nos cobran hasta 1,63 euros. ¿De postre? Vamos con un yogurt. Un postre que cuesta el pack de seis 0,74 euros. Sin lactosa y siendo un pack de cuatro nos sale a 1,21 euros.

¿De merienda? Un sándwich. Solo el pan de molde sin gluten y sin lactosa ya cuesta 2,63 euros y con tan solo 14 rebanadas, cuando un paquete normal de 28 no llega al euro, en concreto 0,95 euros.

Para cenar Ángela se da un capricho: una pizza congelada de las ‘buenas’. A parte de la poca variedad, ella decide comprar una de jamón y queso por 4,05 euros, cuando la misma no apta para ella vale 3,49 euros.

Estamos hablando de un día, si esto le sumamos los 365 días del año… calculad.

La Intolerante

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